¿A QUE LLAMAMOS BULIMIA?
Bulimia, desorden alimenticio causado por la ansiedad y por una preocupación excesiva por el peso corporal y el aspecto físico.
La bulimia es una enfermedad de causas diversas (psicológicas y somáticas), que produce desarreglos en la ingesta de alimentos con periodos de compulsión para comer, con otros de dietas abusivas, asociado a vómitos y la ingesta de diversos medicamentos (laxantes y diuréticos).
Es una enfermedad que aparece más en las mujeres que en los hombres, y que normalmente lo hacen en la adolescencia y dura muchos más años.
Las personas que padecen de Bulimia, poseen una baja autoestima y sienten culpa por comer demasiado, suelen provocarse vómitos, ingieren laxantes y realizan ayunos, debido a esto, presentan oscilaciones bruscas del peso corporal.
El comportamiento bulímico se observa en los enfermos de anorexia nerviosa o en personas que llevan a cabo dietas exageradas, pero la bulimia no produce perdidas de peso exagerada.
¿A QUE LLAMAMOS ANOREXIA?
Anorexia, pérdida del apetito, para poseer una perdida de peso rápido mediante la restricción de la ingesta de alimentos, sobre todo los de alto valor calórico, asociada o no al consumo de laxantes o diuréticos. Debe distinguirse del trastorno psicológico específico conocido como anorexia nerviosa, y también de la ingestión relativamente baja de alimentos; ésta última no resulta peligrosa para la salud mientras la dieta sea variada y el peso corporal se mantenga, y no debe contemplarse como un trastorno que requiera tratamiento médico.
Las personas que padecen de anorexia tienen una imagen distorsionada de su cuerpo ( se ven gordos, aun cuando presentan un estado de extrema delgadez.).
La anorexia nerviosa consiste en una alteración grave de la conducta alimentaría que se caracteriza por el rechazo a mantener el peso corporal en los valores mínimos normales, miedo intenso a ganar peso y una alteración de la percepción del cuerpo.
Generalmente la pérdida de peso se consigue mediante una disminución de la ingesta total de alimentos. Aunque los anoréxicos empiezan por excluir de su dieta todos los alimentos con alto contenido calórico, la mayoría acaba con una dieta muy restringida, limitada a unos pocos alimentos, acompañado muchas veces por ejercicio físico excesivo.
En la anorexia nerviosa se pueden distinguir algunos subtipos: Restrictivo, que describe cuadros clónicos en los que la pérdida de peso se consigue con dieta o ejercicio intenso, donde los pacientes con anorexia nerviosa no recurren a atracones ni purgas, mientras que otro tipo es el Compulsivo purgatorio que utiliza para identificar al individuo que recurre regularmente a atracones o purgas, algunos no presentan atracones pero si recurren a purgas incluso después de ingerir pequeñas cantidades de comida.
¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS Y EL PERFIL DE LAS PERSONAS QUE PADECEN BULIMIA?
Los síntomas de bulimia siempre incluyen episodios recurrentes de:
Se comienza con dietas para mejorar el aspecto físico.
El deseo de comer alimentos dulces y ricos en grasas es muy fuerte.
Los sentimientos de ira, cansancio, ansiedad, soledad o aburrimiento provocan la aparición de ingesta compulsivas.
Después de un acceso se siente una gran culpa o se ensayan diferentes métodos para eliminar lo ingerido (vómitos provocados, laxantes, etc.).
Ansiedad o compulsión para comer.
Vómitos.
Abuso de medicamentos laxantes y diuréticos.
Seguimiento de dietas diversas.
Deshidratación.
Alteraciones menstruales.
Aumento y descensos de peso bruscos.
Aumento de caries dentales.
El hábito se arraiga.
El perfil de personalidad más frecuente es el de un adolescente responsable, de excelente desempeño en la escuela (Ej.: abanderado, brillante), con gran dominio del lenguaje, lo que se llamaría “un hijo/a ejemplar”. En la conducta alimentaria suele ser caprichoso y tirano.
Su carácter cambia con respecto a la comida y aumenta su irritabilidad.
¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS DE LAS PERSONAS QUE PADECEN ANOREXIA?
El diagnóstico de la anorexia se basa no sólo en la ausencia de un origen orgánico definido, sino en la presencia de ciertas características. En este sentido conviene recordar los criterios considerados por la Sociedad Americana de Psiquiatría para el diagnóstico de la anorexia psíquica:
Rechazo a mantener el peso corporal por encima del mínimo normal para la edad y talla.
Adopción de dietas, que dan a la persona enferma sentimiento de poder y control.
Posee un único objetivo, “ser delgado”.
El carácter es hostil e irritable.
Sobreviene la depresión.
Realización de actividad física intensa.
Miedo intenso al aumento de peso o a ser obeso incluso con peso inferior al normal.
Distorsión de la apreciación del peso, el tamaño o la forma del propio cuerpo.
En las mujeres, ausencia de al menos tres ciclos menstruales consecutivos en el plazo previsto (amenorrea primaria o secundaria).
Estreñimiento.
Preocupación por las calorías de l9os alimentos.
Dolor abdominal.
Preocupación por el frío.
Vómitos.
Preocupación por la preparación de las comidas.
Restricción progresiva de alimentos. Y obsesión por la balanza.
Preocupación por la imagen y la idea.
Abundancia de trampas y mentiras.
Hiperactividad y preocupación obsesiva por los estudios, sin disfrute de ellos.
En cuanto al perfil de las personas anoréxicas es idéntico al de las personas que padecen de bulimia.
¿CUÁL ES EL COMPORTAMIENTO DE UN ADOLESCENTE QUE PADECE BULIMIA O ANOREXIA?
Tanto el adolescente bulímico como el anoréxico son emocionalmente inmaduros y muy dependientes del núcleo familiar.
Tiene terror a la madurez sexual y miedo a asumir el rol de adulto.
¿CUÁLES SON LAS COMPLICACIONES GRAVES DE LA BULIMIA Y ANOREXIA?
Las complicaciones debidos a los vómitos provocados son las siguientes:
Engrosamiento glandular (área cuello).
Caries, erosión de la raíz dental, pérdida de piezas dentales.
Desgarramiento esofágico.
Esofagitis crónica.
Inflamación crónica de la garganta, dificultad para tragar.
Espasmos estomacales.
Problemas digestivos.
Anemia.
Alteración del balance electrolítico.
Problemas gastrointestinales e hipopotasemias (concentraciones bajas de potasio en sangre).
Las complicaciones producidas por abuso de diuréticos son:
Hipokalemia (descenso del nivel de potasio).
Disminución de los reflejos.
Arritmia cardiaca.
Daño hepático.
Deshidratación.
Sed.
Intolerancia a la luz.
Las complicaciones por el abuso de laxantes son:
Dolores abdominales no específicos (cólicos).
Intestino perezoso (colon catártico).
Mala absorción de las grasas, proteínas y calcio.
miércoles, 14 de enero de 2009
ANOREXIA Y BULIMIA
El modelo actual de belleza impone un cuerpo cada vez más delgado y el mercado se encuentra invadido por infinidad de productos dietéticos, que generan grandes beneficios económicos a costa de volver a muchas personas esclavas de su cuerpo. Estos problemas afectan mucho más a mujeres que a hombres (90% frente a un 10%), y sus repercusiones son muy graves. Se estima que el 4% de las mujeres adolescentes y jóvenes muestra algún tipo de trastorno de la conducta alimentaria, y el 20% de este sector de la población aparece como "grupo de riesgo". Además, la anorexia y la bulimia se presentan en edades cada vez más precoces o en edades medias en mujeres adultas. Por todo ello, los especialistas destacan la importancia del diagnóstico precoz, para prevenir y actuar adecuadamente antes de que la enfermedad se desarrolle.
Anorexia, deseo desmedido de adelgazar
La anorexia nerviosa no sólo consiste en dejar de comer por miedo a engordar, también supone no gustarse a uno mismo, no aceptarse como persona. Se asocia la delgadez a la búsqueda de la perfección y de la felicidad, por ello, las personas afectadas limitan la cantidad de alimentos que ingieren. Cuando la enfermedad ya está avanzada se produce una distorsión de la imagen corporal: la persona se ve gorda aunque no sea así.
Generalmente, se trata de personas introvertidas que tienden a aislarse. Los periodos de semiayuno y actividad intensa se entremezclan con periodos de 'atracones', seguidos de vómitos autoinducidos; se emplean productos adelgazantes, laxantes y diuréticos, o se hace ejercicio excesivo, lo que conduce a un gran deterioro físico y orgánico.
Bulimia, obsesión por la comida y el peso
La bulimia nerviosa afecta a personas inseguras, que no se sienten satisfechas consigo mismas y se obsesionan por la comida y el peso corporal. Los enfermos de bulimia comen grandes cantidades de alimentos en un espacio corto de tiempo (atracones), tras lo cual adoptan mecanismos compensatorios: vómitos o purgas e hiperactividad, con intensos sentimientos de culpabilidad y autodesprecio; un círculo vicioso difícil de cortar, pero no imposible.
Puede desencadenarse por diferentes motivos pero destacan entre ellos los estados emocionales adversos, las dificultades en las relaciones y la sensación de hambre debida a las restricciones en la alimentación practicadas durante el día. La edad de inicio suele ser más tardía que en la anorexia. Los atracones y vómitos se producen a escondidas, la persona lleva una doble vida. Es común el uso de laxantes, diuréticos y productos adelgazantes. Existe un fuerte temor a no parar de comer de forma voluntaria y poca capacidad para controlar los impulsos, lo que a veces ocasiona problemas con el alcohol, las drogas y la conducta sexual. Al contrario de lo que ocurre con la anorexia, el aspecto de los afectados de bulimia parece saludable : el peso es normal o incluso hay sobrepeso, de modo que resulta difícil detectar el trastorno exteriormente.
Causas de la anorexia y de la bulimia
Las causas son, en ambos trastornos, tan múltiples y variadas como enfermos las padecen, sin embargo, el 80% de los casos aparece cuando se comienza una dieta de adelgazamiento sin ningún tipo de control profesional. También se relaciona su inicio con la no aceptación de los cambios corporales durante la adolescencia, con un incremento rápido de peso, con cambios importantes en la vida, con complejos referentes al físico, con problemas de relación... Respecto a factores relacionados con la alimentación, es necesario huir de las dietas sin control profesional, dedicar tiempo a hablar sobre la gordura o la delgadez, evitar la anarquía en horarios y comidas y aparcar los conflictos emocionales en torno a la alimentación (a veces, las principales comidas se convierten en auténticas batallas campales que pueden crear rechazo hacia los alimentos).
Graves consecuencias
En situaciones límite de anorexia y debido a la pérdida de peso y al gran desgaste físico, se dan estados de máxima desnutrición, caída del cabello, piel seca y amoratada, uñas quebradizas, alteraciones hormonales que producen amenorrea (la regla desaparece), alto riesgo de osteoporosis y lanugo (vello fino por todo el cuerpo), insomnio, hipotermia (se siente frío incluso en verano), estreñimiento y saciedad precoz, bradicardia (disminuye el número de latidos por minuto del corazón), bajadas de tensión arterial, arritmias, posible paro cardiaco e incluso la muerte (5-10% de los casos).
En la bulimia los vómitos producen aumento del tamaño de las glándulas salivares, desgaste del esmalte dental, caries, daños en encías y paladar, inflamación de la garganta, gastritis, vómitos de sangre, reflujo y ardores, deshidratación e hipokaliemia (bajos niveles de potasio en la sangre que pueden producir debilidad muscular, temblores, arritmias y, en casos extremos, fallo cardiaco). Si los atracones y vómitos son severos, puede haber desgarramiento esofágico y ruptura gástrica en el peor de los casos. El abuso de laxantes produce diarreas, dolores abdominales, cólicos, intestino perezoso y mala absorción de ciertos nutrientes. Si se emplean diuréticos, se intensifica el riesgo de deshidratación y de pérdidas de potasio, con consecuencias más o menos graves.
Tratamientos de los trastornos de la conducta alimentaria
Debido a su origen multicausal, la terapia debe incluir medidas encaminadas a resolver las posibles complicaciones orgánicas, un plan de recuperación de peso en caso necesario, psicoterapia personal y/o familiar, y en algunos casos, medicación. El tratamiento puede ser ambulatorio o, si la enfermedad está muy avanzada y necesita intervención drástica, hospitalario.
Desde el punto de vista dietético y nutricional, los objetivos del tratamiento en caso de anorexia nerviosa son detener la pérdida de peso y cubrir las necesidades nutricionales mínimas de la persona. Se ha de aportar, de forma progresiva, una mayor cantidad de alimentos básicos, hasta alcanzar el nivel adecuado considerando la edad, sexo, talla y peso real al inicio del tratamiento. Paralelamente, deben reestructurarse los hábitos alimentarios, de manera que su dieta sea completa, equilibrada y bien distribuida a lo largo del día. Los alimentos a incluir en el menú deben establecerse con arreglo a lo que la persona ingiere espontáneamente, aumentando su variedad y cantidad según la tolerancia y la evolución, por lo que la motivación y disposición del enfermo para aceptar las orientaciones dietéticas son esenciales. Los cambios en la alimentación deben realizarse despacio, con tiempo para que se asienten los cambios psicológicos necesarios para aceptar el incremento de peso. La mejora del peso es un índice de evolución favorable, aunque a veces el paciente se intranquiliza si observa que es muy rápido, en especial al principio del tratamiento.
Por ello, debe explicarse que ese aumento inicial procede de la rehidratación y no de una acumulación de grasa; esta aclaración evita que la persona se angustie. Los cambios en la alimentación deben de hacerse con prudencia. No es una actitud sensata presentar platos abundantes, porque los rechazarán. La introducción de alimentos inicialmente rehusados debe ser paulatina. Resulta imprescindible enseñar de nuevo a comer, procurando abandonar la creencia de que todo engorda.
En personas con bulimia, el control de peso se convierte en un objetivo secundario, el objetivo primordial será el control de las crisis. Se ayudará a la persona a adquirir hábitos adecuados en todo lo que concierne a la conducta alimentaria: fijar horarios regulares de comidas, establecer al menos 3 ó 4 comidas al día sin omitir ninguna y dedicarles el tiempo necesario, y evitar siempre las dietas estrictas y los periodos largos de tiempo sin tomar ningún alimento.
Anorexia, deseo desmedido de adelgazar
La anorexia nerviosa no sólo consiste en dejar de comer por miedo a engordar, también supone no gustarse a uno mismo, no aceptarse como persona. Se asocia la delgadez a la búsqueda de la perfección y de la felicidad, por ello, las personas afectadas limitan la cantidad de alimentos que ingieren. Cuando la enfermedad ya está avanzada se produce una distorsión de la imagen corporal: la persona se ve gorda aunque no sea así.
Generalmente, se trata de personas introvertidas que tienden a aislarse. Los periodos de semiayuno y actividad intensa se entremezclan con periodos de 'atracones', seguidos de vómitos autoinducidos; se emplean productos adelgazantes, laxantes y diuréticos, o se hace ejercicio excesivo, lo que conduce a un gran deterioro físico y orgánico.
Bulimia, obsesión por la comida y el peso
La bulimia nerviosa afecta a personas inseguras, que no se sienten satisfechas consigo mismas y se obsesionan por la comida y el peso corporal. Los enfermos de bulimia comen grandes cantidades de alimentos en un espacio corto de tiempo (atracones), tras lo cual adoptan mecanismos compensatorios: vómitos o purgas e hiperactividad, con intensos sentimientos de culpabilidad y autodesprecio; un círculo vicioso difícil de cortar, pero no imposible.
Puede desencadenarse por diferentes motivos pero destacan entre ellos los estados emocionales adversos, las dificultades en las relaciones y la sensación de hambre debida a las restricciones en la alimentación practicadas durante el día. La edad de inicio suele ser más tardía que en la anorexia. Los atracones y vómitos se producen a escondidas, la persona lleva una doble vida. Es común el uso de laxantes, diuréticos y productos adelgazantes. Existe un fuerte temor a no parar de comer de forma voluntaria y poca capacidad para controlar los impulsos, lo que a veces ocasiona problemas con el alcohol, las drogas y la conducta sexual. Al contrario de lo que ocurre con la anorexia, el aspecto de los afectados de bulimia parece saludable : el peso es normal o incluso hay sobrepeso, de modo que resulta difícil detectar el trastorno exteriormente.
Causas de la anorexia y de la bulimia
Las causas son, en ambos trastornos, tan múltiples y variadas como enfermos las padecen, sin embargo, el 80% de los casos aparece cuando se comienza una dieta de adelgazamiento sin ningún tipo de control profesional. También se relaciona su inicio con la no aceptación de los cambios corporales durante la adolescencia, con un incremento rápido de peso, con cambios importantes en la vida, con complejos referentes al físico, con problemas de relación... Respecto a factores relacionados con la alimentación, es necesario huir de las dietas sin control profesional, dedicar tiempo a hablar sobre la gordura o la delgadez, evitar la anarquía en horarios y comidas y aparcar los conflictos emocionales en torno a la alimentación (a veces, las principales comidas se convierten en auténticas batallas campales que pueden crear rechazo hacia los alimentos).
Graves consecuencias
En situaciones límite de anorexia y debido a la pérdida de peso y al gran desgaste físico, se dan estados de máxima desnutrición, caída del cabello, piel seca y amoratada, uñas quebradizas, alteraciones hormonales que producen amenorrea (la regla desaparece), alto riesgo de osteoporosis y lanugo (vello fino por todo el cuerpo), insomnio, hipotermia (se siente frío incluso en verano), estreñimiento y saciedad precoz, bradicardia (disminuye el número de latidos por minuto del corazón), bajadas de tensión arterial, arritmias, posible paro cardiaco e incluso la muerte (5-10% de los casos).
En la bulimia los vómitos producen aumento del tamaño de las glándulas salivares, desgaste del esmalte dental, caries, daños en encías y paladar, inflamación de la garganta, gastritis, vómitos de sangre, reflujo y ardores, deshidratación e hipokaliemia (bajos niveles de potasio en la sangre que pueden producir debilidad muscular, temblores, arritmias y, en casos extremos, fallo cardiaco). Si los atracones y vómitos son severos, puede haber desgarramiento esofágico y ruptura gástrica en el peor de los casos. El abuso de laxantes produce diarreas, dolores abdominales, cólicos, intestino perezoso y mala absorción de ciertos nutrientes. Si se emplean diuréticos, se intensifica el riesgo de deshidratación y de pérdidas de potasio, con consecuencias más o menos graves.
Tratamientos de los trastornos de la conducta alimentaria
Debido a su origen multicausal, la terapia debe incluir medidas encaminadas a resolver las posibles complicaciones orgánicas, un plan de recuperación de peso en caso necesario, psicoterapia personal y/o familiar, y en algunos casos, medicación. El tratamiento puede ser ambulatorio o, si la enfermedad está muy avanzada y necesita intervención drástica, hospitalario.
Desde el punto de vista dietético y nutricional, los objetivos del tratamiento en caso de anorexia nerviosa son detener la pérdida de peso y cubrir las necesidades nutricionales mínimas de la persona. Se ha de aportar, de forma progresiva, una mayor cantidad de alimentos básicos, hasta alcanzar el nivel adecuado considerando la edad, sexo, talla y peso real al inicio del tratamiento. Paralelamente, deben reestructurarse los hábitos alimentarios, de manera que su dieta sea completa, equilibrada y bien distribuida a lo largo del día. Los alimentos a incluir en el menú deben establecerse con arreglo a lo que la persona ingiere espontáneamente, aumentando su variedad y cantidad según la tolerancia y la evolución, por lo que la motivación y disposición del enfermo para aceptar las orientaciones dietéticas son esenciales. Los cambios en la alimentación deben realizarse despacio, con tiempo para que se asienten los cambios psicológicos necesarios para aceptar el incremento de peso. La mejora del peso es un índice de evolución favorable, aunque a veces el paciente se intranquiliza si observa que es muy rápido, en especial al principio del tratamiento.
Por ello, debe explicarse que ese aumento inicial procede de la rehidratación y no de una acumulación de grasa; esta aclaración evita que la persona se angustie. Los cambios en la alimentación deben de hacerse con prudencia. No es una actitud sensata presentar platos abundantes, porque los rechazarán. La introducción de alimentos inicialmente rehusados debe ser paulatina. Resulta imprescindible enseñar de nuevo a comer, procurando abandonar la creencia de que todo engorda.
En personas con bulimia, el control de peso se convierte en un objetivo secundario, el objetivo primordial será el control de las crisis. Se ayudará a la persona a adquirir hábitos adecuados en todo lo que concierne a la conducta alimentaria: fijar horarios regulares de comidas, establecer al menos 3 ó 4 comidas al día sin omitir ninguna y dedicarles el tiempo necesario, y evitar siempre las dietas estrictas y los periodos largos de tiempo sin tomar ningún alimento.
martes, 13 de enero de 2009
Suicidio en adolescentes
El comportamiento suicida abarca las siguientes manifestaciones:
1- El deseo de morir. Representa la inconformidad e insatisfacción del sujeto con su modo de vivir en el momento presente y que puede manifestar en frases como: “la vida no merece la pena vivirla”, “lo que quisiera es morirme”, “para vivir de esta manera lo mejor es estar muerto” y otras expresiones similares.
2- La representación suicida. Constituida por imágenes mentales del suicidio del propio individuo, que también puede expresarse manifestando que se ha imaginado ahorcado o que se ha pensado ahorcado.
3- Las ideas suicidas. Consisten en pensamientos de terminar con la propia existencia y que pueden adoptar las siguientes formas de presentación:
–Idea suicida sin un método específico, pues el sujeto tiene deseos de matarse pero al preguntarle cómo lo va a llevar a efecto, responde: “no sé cómo, pero lo voy a hacer”.–Idea suicida con un método inespecífico o indeterminado en la que el individuo expone sus deseos de matarse y al preguntarle cómo ha de hacerlo, usualmente responde: “De cualquier forma, ahorcándome, quemándome, pegándome un balazo.”–Idea suicida con un método específico no planificado, en la cual el sujeto desea suicidarse y ha elegido un método determinado para llevarlo a cabo, pero aún no ha ideado cuándo lo va a ejecutar, en qué preciso lugar, ni tampoco ha tenido en consideración las debidas precauciones que ha de tomar para no ser descubierto y cumplir con sus propósitos de autodestruirse.–El plan suicida o idea suicida planificada, en la que el individuo desea suicidarse, ha elegido un método habitualmente mortal, un lugar donde lo realizará, el momento oportuno para no ser descubierto, los motivos que sustentan dicha decisión que ha de realizar con el propósito de morir.
4- La amenaza suicida. Consiste en la insinuación o afirmación verbal de las intenciones suicidas, expresada por lo general ante personas estrechamente vinculadas al sujeto y que harán lo posible por impedirlo. Debe considerarse como una petición de ayuda.
5- El gesto suicida. Es el ademán de realizar un acto suicida. Mientras la amenaza es verbal, el gesto suicida incluye el acto, que por lo general no conlleva lesiones de relevancia para el sujeto, pero que hay que considerar muy seriamente.
6- El intento suicida, también denominado parasuicidio, tentativa de suicidio, intento de autoeliminación o autolesión intencionada. Es aquel acto sin resultado de muerte en el cual un individuo deliberadamente, se hace daño a sí mismo.
7- El suicidio frustrado. Es aquel acto suicida que, de no mediar situaciones fortuitas, no esperadas, casuales, hubiera terminado en la muerte.
8- El suicidio accidental. El realizado con un método del cual se desconocía su verdadero efecto o con un método conocido, pero que no se pensó que el desenlace fuera la muerte, no deseada por el sujeto al llevar a cabo el acto. También se incluyen los casos en los que no se previeron las complicaciones posibles, como sucede en la población penal, que se autoagrede sin propósitos de morir, pero las complicaciones derivadas del acto le privan de la vida (inyección de petróleo en la pared abdominal, introducción de alambres hasta el estómago o por la uretra, etc.).
9- Suicidio intencional. Es cualquier lesión autoinfligida deliberadamente realizada por el sujeto con el propósito de morir y cuyo resultado es la muerte. En la actualidad aún se debate si es necesario que el individuo desee morir o no, pues en este último caso estaríamos ante un suicidio accidental, en el que no existen deseos de morir, aunque el resultado haya sido la muerte.
De todos los componentes del comportamiento suicida, los más frecuentes son las ideas suicidas, los intentos de suicidio y el suicidio consumado, sea accidental o intencional.
Las ideas suicidas son muy frecuentes en la adolescencia sin que ello constituya un peligro inminente para la vida, si no se planifica o se asocia a otros factores, llamados de riesgo, en cuyo caso adquieren carácter mórbido y pueden desembocar en la realización de un acto suicida.
El intento de suicidio es muy común entre los adolescentes con predisposición para esta conducta y se considera que por cada adolescente que comete suicidio, lo intentan cerca de trescientos.
1- El deseo de morir. Representa la inconformidad e insatisfacción del sujeto con su modo de vivir en el momento presente y que puede manifestar en frases como: “la vida no merece la pena vivirla”, “lo que quisiera es morirme”, “para vivir de esta manera lo mejor es estar muerto” y otras expresiones similares.
2- La representación suicida. Constituida por imágenes mentales del suicidio del propio individuo, que también puede expresarse manifestando que se ha imaginado ahorcado o que se ha pensado ahorcado.
3- Las ideas suicidas. Consisten en pensamientos de terminar con la propia existencia y que pueden adoptar las siguientes formas de presentación:
–Idea suicida sin un método específico, pues el sujeto tiene deseos de matarse pero al preguntarle cómo lo va a llevar a efecto, responde: “no sé cómo, pero lo voy a hacer”.–Idea suicida con un método inespecífico o indeterminado en la que el individuo expone sus deseos de matarse y al preguntarle cómo ha de hacerlo, usualmente responde: “De cualquier forma, ahorcándome, quemándome, pegándome un balazo.”–Idea suicida con un método específico no planificado, en la cual el sujeto desea suicidarse y ha elegido un método determinado para llevarlo a cabo, pero aún no ha ideado cuándo lo va a ejecutar, en qué preciso lugar, ni tampoco ha tenido en consideración las debidas precauciones que ha de tomar para no ser descubierto y cumplir con sus propósitos de autodestruirse.–El plan suicida o idea suicida planificada, en la que el individuo desea suicidarse, ha elegido un método habitualmente mortal, un lugar donde lo realizará, el momento oportuno para no ser descubierto, los motivos que sustentan dicha decisión que ha de realizar con el propósito de morir.
4- La amenaza suicida. Consiste en la insinuación o afirmación verbal de las intenciones suicidas, expresada por lo general ante personas estrechamente vinculadas al sujeto y que harán lo posible por impedirlo. Debe considerarse como una petición de ayuda.
5- El gesto suicida. Es el ademán de realizar un acto suicida. Mientras la amenaza es verbal, el gesto suicida incluye el acto, que por lo general no conlleva lesiones de relevancia para el sujeto, pero que hay que considerar muy seriamente.
6- El intento suicida, también denominado parasuicidio, tentativa de suicidio, intento de autoeliminación o autolesión intencionada. Es aquel acto sin resultado de muerte en el cual un individuo deliberadamente, se hace daño a sí mismo.
7- El suicidio frustrado. Es aquel acto suicida que, de no mediar situaciones fortuitas, no esperadas, casuales, hubiera terminado en la muerte.
8- El suicidio accidental. El realizado con un método del cual se desconocía su verdadero efecto o con un método conocido, pero que no se pensó que el desenlace fuera la muerte, no deseada por el sujeto al llevar a cabo el acto. También se incluyen los casos en los que no se previeron las complicaciones posibles, como sucede en la población penal, que se autoagrede sin propósitos de morir, pero las complicaciones derivadas del acto le privan de la vida (inyección de petróleo en la pared abdominal, introducción de alambres hasta el estómago o por la uretra, etc.).
9- Suicidio intencional. Es cualquier lesión autoinfligida deliberadamente realizada por el sujeto con el propósito de morir y cuyo resultado es la muerte. En la actualidad aún se debate si es necesario que el individuo desee morir o no, pues en este último caso estaríamos ante un suicidio accidental, en el que no existen deseos de morir, aunque el resultado haya sido la muerte.
De todos los componentes del comportamiento suicida, los más frecuentes son las ideas suicidas, los intentos de suicidio y el suicidio consumado, sea accidental o intencional.
Las ideas suicidas son muy frecuentes en la adolescencia sin que ello constituya un peligro inminente para la vida, si no se planifica o se asocia a otros factores, llamados de riesgo, en cuyo caso adquieren carácter mórbido y pueden desembocar en la realización de un acto suicida.
El intento de suicidio es muy común entre los adolescentes con predisposición para esta conducta y se considera que por cada adolescente que comete suicidio, lo intentan cerca de trescientos.
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